Bagaje cultural de los conquistadores y sus consecuencias en la empresa colonial americana
El bagaje cultural de los conquistadores, tuvo como primera base la Biblia y la literatura patrística, como fundamento teológico de la conquista. Las obras clave: La Biblia Vulgata (traducida por San Jerónimo). Los Padres de la Iglesia (Agustín de Hipona, Gregorio Magno, Ambrosio de Milán). Comentarios escolásticos como los de Santo Tomás de Aquino. Las consecuencias fueron que la lectura e interpretación de la Biblia otorgó legitimidad espiritual a la empresa colonial. Los conquistadores y misioneros veían el Nuevo Mundo como una extensión del relato bíblico: un espacio bárbaro y pagano que debía ser redimido. La identificación de los indígenas con los pueblos gentiles del Antiguo Testamento generó una justificación moral y teológica para su conversión y sometimiento. Además, la teología agustiniana influyó en la visión dualista del alma (superior) y el cuerpo (inferior), trasladada al binarismo colonizador: el europeo racional, espiritual y civilizado frente al indígena instintivo, idólatra y natural.
Las Sagradas Escrituras y los textos jurídicos medievales: la legitimidad de la dominación. Las obras clave: El Corpus Iuris Civilis de Justiniano. Las Partidas de Alfonso X, y los Tratados de derecho natural y de gentes (Francisco de Vitoria, Domingo de Soto). Las consecuencias: Estos textos establecieron los fundamentos legales para la expansión imperial. El derecho romano redimensionado por la monarquía castellana fue esencial para definir la figura del indígena como súbdito sin derechos plenos, lo que legitimó su explotación y evangelización forzada. Vitoria, si bien defendía los derechos naturales de los indígenas, también justificaba la intervención española bajo causas justas como la necesidad de predicar el evangelio o evitar sacrificios humanos.
Los libros de caballería y crónicas medievales: la imaginación heroica. Las obras clave: Amadís de Gaula y otros libros de caballería, Crónica General de Alfonso X, El Romancero y las crónicas de la Reconquista. Las consecuencias: Estos textos proporcionaron a los conquistadores un imaginario épico, heroico y cristiano en el que insertaron sus propias acciones. Hernán Cortés, por ejemplo, escribió sus Cartas de relación siguiendo la estructura narrativa de los héroes medievales. América se convirtió en un nuevo escenario para la cruzada y el gesto caballeresco, lo que favoreció la violencia como gesto glorioso. Este imaginario también justificó la apropiación del territorio como una empresa heroica, y no como un acto de usurpación.
Los textos cosmográficos y de viajes: la representación del otro y del espacio. Las obras clave: Viajes de Marco Polo. Imago Mundi de Pierre d’Ailly. De orbe novo de Pedro Mártir de Anglería. Ptolomeo y su concepción del mundo. Las consecuencias: Estos textos ofrecieron mapas simbólicos y epistemológicos sobre lo desconocido. Muchos conquistadores y cronistas leyeron América desde las expectativas heredadas de estos libros, proyectando monstruos, ciudades míticas (como El Dorado o Cíbola), caníbales o pueblos sin alma. La otredad americana fue configurada desde una visión eurocéntrica y exotizante. La cartografía derivada de estas obras también facilitó la lógica de la apropiación del espacio, al inscribir simbólicamente el territorio en coordenadas europeas.
La escolástica tomista y el aristotelismo colonial. Las obras clave: Suma Teológica de Tomás de Aquino. Política de Aristóteles. Comentarios de Francisco Suárez y Domingo de Soto. Las consecuencias: Aristóteles influyó en la concepción del indígena como un “hombre natural”, similar al “esclavo por naturaleza” descrito en la Política. Aunque algunos teólogos como Vitoria refutaron estas ideas, otros usaron esa base para justificar la tutela colonial. El aristotelismo contribuyó a estructurar la sociedad colonial en jerarquías naturales: españoles (racionales y activos), criollos (subordinados), mestizos (ambivalentes) e indígenas (pasivos).
Textos devocionales y místicos: la interiorización del control. Obras clave: Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola. Tratados de mística (Santa Teresa, San Juan de la Cruz). Manuales de confesión y catecismos doctrinales. Las consecuencias: Estos textos fueron esenciales para la labor evangelizadora. No solo instruyeron a los misioneros, sino que también estructuraron la pedagogía de la fe impuesta a los indígenas. La confesión y la introspección —practicadas de forma ritualizada— se convirtieron en formas de control del alma y del cuerpo, marcando una ética colonial de la vigilancia interior.
Las repercusiones culturales y epistémicas, consistieron en una reescritura del mundo: Los conquistadores interpretaron lo que encontraron en América a través del prisma de sus lecturas. Esto implicó una traducción simbólica de las culturas indígenas a categorías europeas (infierno, idolatría, salvación, pecado, etc.). Colonialidad del saber: El corpus textual europeo impuso un régimen epistemológico que negó el valor del conocimiento indígena. Se borraron lenguajes, mitologías, sistemas filosóficos, calendarios y formas de organización social bajo el argumento de la irracionalidad o idolatría. Violencia simbólica: No solo se conquistaron cuerpos y tierras, sino que también se colonizó el imaginario. Los libros que formaban el bagaje intelectual de los conquistadores funcionaron como dispositivos simbólicos de dominación.
Los libros que leyeron los conquistadores no fueron simples acompañantes de viaje: constituyeron un aparato de legitimación, un marco de representación y una guía moral y espiritual. Desde la Biblia hasta los libros de caballería, estos textos no solo influyeron en las acciones de los conquistadores, sino que también modelaron la forma en que América fue narrada, entendida y finalmente dominada. En este sentido, la colonización fue también una colonización de la lectura, del símbolo y del saber.