Comentario de texto de un fragmento de "La agricultura de la zona tórrida" de Andrés Bello

Comentario de texto de un fragmento de "La agricultura de la zona tórrida" de Andrés Bello

Fragmento seleccionado:

“¡Salve, fecunda zona,

que al sol enamorado circunscribes

el vago curso, y cuanto ser se anima

en cada vario clima,

do la vista del hombre se dilata,

en tu torno fecundo se desata!”

 Andrés Bello (1781–1865), poeta, filólogo, jurista y humanista venezolano, es una de las figuras intelectuales más destacadas de la América hispana del siglo XIX. Su obra “La agricultura de la zona tórrida” (1826) constituye un hito en la construcción de una poética americana ilustrada, donde se combinan elementos clásicos, ilustrados y pre-románticos con una clara intención ideológica y política: revalorizar el espacio americano frente al prejuicio europeo que veía a la zona tropical como lugar de indolencia o barbarie.

Este poema didáctico celebra la fertilidad de las tierras americanas, enmarcando la labor del agricultor como noble y civilizadora, en sintonía con los ideales de la Ilustración. El fragmento seleccionado resume con intensidad la exaltación de la zona tórrida, es decir, el trópico, como espacio bendecido por la naturaleza y cargado de potencial humano y material.

El poema es un canto a la dignidad del trabajo agrícola, a la vez que una defensa del territorio americano. En este fragmento en particular, Bello apela a un tono laudatorio, al invocar a la zona tórrida con un “¡Salve!”, fórmula heredada de la tradición épica y sacra, que eleva al trópico al rango de lo sagrado y digno de reverencia.

La imagen del “sol enamorado” que circunscribe su curso alrededor de esta zona construye una visión armoniosa y vitalista de la naturaleza, en la que el trópico no es espacio de ociosidad o peligro, como sostenía cierta tradición europea (como en Buffon o Montesquieu), sino centro de fertilidad, diversidad y vida.

Este canto a la fecundidad no es solo natural, sino también cultural: el texto puede leerse como una metáfora de la capacidad americana para crear, producir y civilizarse por sí misma. Bello opone así una imagen constructiva y productiva del Nuevo Mundo a las visiones degradantes o eurocéntricas que lo asociaban con el atraso.

Desde el punto de vista formal, Bello emplea una métrica heredada del Neoclasicismo, aunque ya anuncia un cierto lirismo romántico. El fragmento está compuesto en versos endecasílabos, con una musicalidad armónica que evoca la serenidad del paisaje descrito.

La estrofa muestra un uso cuidado de la enumeración (“cuanto ser se anima / en cada vario clima”) que destaca la diversidad natural del continente. Asimismo, destaca el uso del hipérbaton y la anástrofe, propios de la poesía elevada y de tono oratorio: “do la vista del hombre se dilata, / en tu torno fecundo se desata”, cuyo orden sintáctico busca realce estético y resonancia solemne.

El empleo de recursos como la prosopopeya (“el sol enamorado”) y la alusión mitológica velada (el sol como deidad benevolente) enriquece el discurso, haciendo del trópico no solo un lugar físico sino simbólico.

El poema de Bello tiene una clara dimensión ideológica y patriótica. Escrito en un contexto de emancipación americana y de lucha por la consolidación de los nuevos Estados nacionales, la obra propone una lectura alternativa del territorio americano: no como un lugar de barbarie, sino como un espacio con potencial civilizatorio propio.

La elección del agricultor como figura central del poema también es significativa: frente al guerrero o al político, Bello exalta al trabajador de la tierra, asociándolo a los valores de paz, constancia y productividad. Esta idealización de la agricultura refleja el pensamiento ilustrado de raíz rousseauniana, que veía en el retorno a la naturaleza una vía para la regeneración moral y social. Al mismo tiempo, este elogio de la zona tropical se inscribe en una estrategia de afirmación cultural americana, que busca contrarrestar la mirada colonial que degradaba las capacidades de los pueblos de la región.

El fragmento de La agricultura de la zona tórrida de Andrés Bello constituye una síntesis poética de su pensamiento ilustrado, su fe en la civilización americana y su profundo compromiso con la cultura del trabajo. A través de un lenguaje elevado, lleno de imágenes luminosas y estructuras clásicas, Bello construye una visión dignificadora del trópico como espacio fértil y vital, con el propósito de forjar una identidad americana independiente, laboriosa y orgullosa de su territorio.

Este poema no solo es una pieza literaria, sino un manifiesto cultural, que propone una ética del progreso basada en la naturaleza, el trabajo y la educación, marcando así un puente entre la Ilustración tardía y el incipiente Romanticismo latinoamericano.