“La Brevísima relación de la destrucción de las Indias” de Bartolomé de las Casas

“La Brevísima relación de la destrucción de las Indias” de Bartolomé de las Casas

La Brevísima relación de la destrucción de las Indias, escrita por fray Bartolomé de las Casas en 1542 y publicada en 1552, constituye uno de los documentos más impactantes y polémicos del primer siglo de colonización española en América. Su testimonio denuncia las atrocidades cometidas por los conquistadores contra los pueblos indígenas y se erige como una pieza clave en el desarrollo del pensamiento humanista y en el debate jurídico-moral sobre la legitimidad de la conquista. En este ensayo se abordarán los antecedentes que motivaron la redacción de esta obra, sus fines explícitos e implícitos, así como sus consecuencias inmediatas y su legado histórico e ideológico.

Bartolomé de las Casas llegó al Nuevo Mundo en 1502 y fue testigo directo de la brutalidad del sistema de encomiendas en La Española. Inicialmente beneficiado por dicho sistema, experimentó una conversión ética hacia 1514, momento en que renunció a su encomienda y comenzó a abogar por los derechos de los indígenas. Su viaje a América Central y a regiones como Chiapas le permitió documentar con detalle las formas de violencia sistemática perpetradas por los colonizadores. La Brevísima surge, así, de un acumulado de experiencias y denuncias que ya habían sido planteadas ante la Corona española en otros escritos y memoriales previos, como su Memorial de Remedios para las Indias.

La experiencia acumulada por las Casas, sumada a la conciencia teológica de su formación como fraile dominico, lo llevó a reinterpretar profundamente la relación entre evangelización y poder. Influido por autores como san Agustín y por la tradición jurídica del derecho natural, desarrolló una visión en la que la conversión forzada era incompatible con el cristianismo auténtico. Además, su conocimiento de las lenguas indígenas y su contacto directo con caciques como Hatuey le permitieron comprender la complejidad cultural y política de los pueblos originarios.

La finalidad inmediata de la Brevísima fue influir en la Corona para detener el genocidio y reformar el sistema colonial. Escrita como una súplica al príncipe Felipe II, el texto tiene una fuerte carga retórica y busca provocar indignación moral. Las Casas describe escenas de crueldad extrema —decapitaciones, quema de vivos, destrucción de pueblos— con un tono gráfico y urgente. A diferencia de una crónica neutral, la obra es un alegato apasionado, con una finalidad política y espiritual: salvar las almas tanto de los indígenas como de los españoles, mediante la eliminación de la violencia y la evangelización pacífica.

En el texto se apela constantemente a la figura del Rey como árbitro de justicia y garante del orden cristiano. La Brevísima está llena de ejemplos concretos, con fechas, lugares y nombres, lo que le otorga una apariencia documental, aunque con evidente carga emocional. Las Casas no vacila en llamar a los conquistadores “verdugos”, “tigres cruelísimos” o “lobos rabiosos”, y utiliza una retórica apocalíptica para advertir que la violencia no sólo pone en peligro a las almas indígenas, sino también a la salvación de España como nación cristiana.

La Brevísima se inscribe también en el contexto del debate de Valladolid (1550-1551), en el que Las Casas enfrentó a Juan Ginés de Sepúlveda en torno al derecho de guerra contra los indígenas. Mientras Sepúlveda los consideraba bárbaros por naturaleza y susceptibles de dominación según la filosofía aristotélica, Las Casas sostenía que eran racionales, tenían estructuras políticas complejas, y eran capaces de recibir la fe cristiana sin coerción. Este debate no solo fue teológico, sino también filosófico y jurídico, con profundas consecuencias para el derecho indiano y para la concepción europea de la otredad.

La publicación de la Brevísima tuvo efectos múltiples y contradictorios. Por un lado, contribuyó a la promulgación de las Leyes Nuevas de 1542, que prohibían la esclavitud indígena y limitaban las encomiendas. Estas leyes, aunque parcialmente revocadas por la presión de los encomenderos, marcaron un hito en el derecho colonial al reconocer derechos humanos fundamentales a los pueblos originarios. El mismo Carlos V llegó a plantearse la suspensión de las conquistas mientras se resolvía el debate jurídico-moral abierto por Las Casas.

Por otro lado, la obra fue aprovechada por potencias rivales de España —como Inglaterra, Francia y los Países Bajos— para alimentar la llamada "leyenda negra", es decir, la imagen de España como una nación cruel y despótica en su empresa colonial. Así, la Brevísima, aunque nacida como acto de conciencia crítica interna, fue instrumentalizada en contextos políticos y religiosos ajenos a su autor, contribuyendo a una representación parcial del proceso colonizador.

Desde el punto de vista historiográfico, la Brevísima representa una fuente fundamental, aunque debe leerse con cautela. Las Casas exageró cifras y escenas para lograr su propósito moral, lo que ha generado debate sobre su valor documental frente a su valor testimonial y ético. Algunos historiadores, como Lewis Hanke (1974), lo han considerado "el primer defensor de los derechos humanos"; otros, como Ramón Menéndez Pidal, han matizado su visión, destacando la dimensión utópica y la retórica militante de su discurso. No obstante, su aporte a la defensa de los derechos humanos y su visión anticipatoria de una ética intercultural le confieren una importancia permanente.

La Brevísima relación de la destrucción de las Indias es mucho más que una denuncia; es una obra fundacional del pensamiento crítico en el contexto colonial. Su influencia se extiende desde el debate teológico-jurídico del siglo XVI hasta las discusiones contemporáneas sobre colonialismo, derechos humanos y memoria histórica. Las Casas encarna la posibilidad de una voz disidente dentro del propio aparato imperial, y su texto permanece como un recordatorio incómodo, pero necesario, del precio humano de la conquista y de la posibilidad ética de resistirla desde dentro del sistema mismo.

La figura de Las Casas, lejos de ser unánimemente aceptada, sigue generando controversia. Para algunos, fue un precursor del humanismo moderno; para otros, un actor ambivalente que también propuso, en ciertos momentos, la sustitución de mano de obra indígena por esclavos africanos. Sin embargo, su esfuerzo por generar una conciencia ética de la colonización no puede ser desestimado. La Brevísima nos enfrenta con las contradicciones de la modernidad temprana, con el choque entre evangelización y dominación, y con la posibilidad —nunca del todo clausurada— de una política de la compasión y la justicia en medio del poder imperial.