La Nueva crónica de Guamán Poma de Ayala

La Nueva crónica de Guamán Poma de Ayala
UNESCO - MOWLAC, 2020 / Documentary Heritage of Latin America and the Caribbean. Memory of the World Regional Register, 2000-2018

La Nueva crónica y buen gobierno, escrita por Felipe Guamán Poma de Ayala entre fines del siglo XVI y principios del XVII, es un testimonio singular de la resistencia cultural e intelectual indígena frente al sistema colonial español en los Andes. Más que una simple crónica, se trata de un documento híbrido, entre la historia, el ensayo político, la teología crítica y la iconografía militante. Esta obra monumental, compuesta por más de 1200 folios y cerca de 400 dibujos, se erige como una de las expresiones más notables del pensamiento indígena en la temprana modernidad, y un ejemplo claro de lo que hoy podríamos considerar una epistemología descolonial.

Felipe Guamán Poma de Ayala fue un noble indígena cristianizado, probablemente descendiente de los curacas de la región de Huamanga (actual Ayacucho), en el Perú virreinal. Educado en un mundo de sincretismo religioso, mestizaje cultural y explotación sistemática, Guamán Poma representa una de las voces más lúcidas y críticas del primer siglo de la colonización. Su escritura, en un castellano influido por el quechua, combina referencias bíblicas, doctrinas cristianas y tradiciones del Tahuantinsuyo.

La obra fue dirigida directamente al rey Felipe III como una súplica y denuncia, y permaneció olvidada hasta el siglo XX, cuando fue descubierta por el estudioso danés Richard Pietschmann y más tarde publicada críticamente por John V. Murra y Rolena Adorno (1980). En su análisis, Adorno (2000) subraya que se trata de una "autobiografía política" del mundo andino, escrita desde un conocimiento íntimo del sistema colonial y sus contradicciones. “Guamán Poma fue testigo de una transición traumática, de la civilización andina prehispánica a una colonia organizada bajo el signo de la desigualdad y la explotación sistemática” (Adorno, 2000, p. 35).

La Nueva crónica es al mismo tiempo una crónica histórica, una denuncia jurídica y una utopía política. Guamán Poma traza una historia del mundo andino desde sus orígenes míticos hasta la colonia española, interpretando la llegada de los europeos como parte del plan providencial de Dios, pero no como una justificación de sus abusos: (a. Historia andina y visión cristiana, Guamán Poma reorganiza el pasado andino en clave cristiana. Los incas son presentados como un pueblo ordenado, justo y monoteísta —interpretación polémica que busca demostrar que los andinos estaban naturalmente preparados para el cristianismo. En su visión, el colapso del Tahuantinsuyo se debe a la corrupción interna, permitida por Dios para castigar el pecado, pero el nuevo orden español no ha traído redención, sino un régimen aún más injusto. “El Dios verdadero crió primero a los indios de este reyno del Perú... y ansí vinieron a saber que había un solo Dios verdadero” (Guamán Poma de Ayala, 1615/1980, p. 93); y (b. Denuncia del régimen colonial, Una parte central de la Nueva crónica es la crítica al sistema colonial. Guamán Poma denuncia con crudeza los excesos de los corregidores, encomenderos, curas doctrineros, y funcionarios reales, todos acusados de enriquecerse a costa de los indios. En especial, se refiere a la explotación por medio del tributo, la mita minera, las reducciones forzadas y el racismo institucional. Las ilustraciones son aquí fundamentales: escenas de castigos, abusos sexuales, hambre, explotación y corrupción acompañan los textos para reforzar la denuncia. Esta dimensión visual no es decorativa, sino argumentativa. “Los corregidores comen las haciendas, e matan los indios y se llevan la plata del rey nuestro señor” (Guamán Poma de Ayala, 1615/1980, p. 531).

Más allá de la crítica, Guamán Poma propone una alternativa: un “buen gobierno” que combine los principios morales del cristianismo con las estructuras políticas y éticas del mundo andino prehispánico. Defiende la revalorización del curacazgo, el respeto a las lenguas indígenas, la descentralización del poder y la educación bilingüe. Propone incluso una reforma del clero, donde los doctrineros sean elegidos por las comunidades indígenas. Este proyecto utópico se basa en una profunda fe cristiana, pero también en la memoria de un orden incaico idealizado como armonioso y justo. En este sentido, su obra participa de la tradición de las utopías andinas, como también se puede observar en autores como Túpac Amaru II o Juan Santa Cruz Pachacuti.

La Nueva crónica es un ejemplo notable de lo que Walter Mignolo (2007) denomina pensamiento de la frontera: una forma de conocimiento que nace en el entrecruce de dos mundos, el europeo y el indígena, y que utiliza las herramientas del colonizador para resistir su lógica. Guamán Poma escribe en castellano, cita la Biblia y se dirige al rey de España, pero lo hace desde una subjetividad andina y en defensa de su pueblo. “La escritura de Guamán Poma no está dirigida al poder para legitimarlo, sino para interpelarlo, cuestionarlo y exigirle justicia desde una racionalidad otra” (Mignolo, 2007, p. 455). Esta racionalidad otra se articula en los modos de organización social, en las costumbres indígenas, en los sistemas de reciprocidad (ayni, minka) y en una concepción del poder como servicio, opuesta al lucro personal del régimen colonial.

La Nueva crónica y buen gobierno ha cobrado nueva relevancia en los estudios poscoloniales, andinos y descoloniales. Representa una de las primeras formas de escritura que desafía el relato eurocéntrico desde la voz del colonizado. Su carácter multimedial (texto e imagen), multilingüe (castellano con quechuismos) y político la convierte en una obra clave para entender las formas de resistencia simbólica e intelectual del mundo indígena. Hoy, Guamán Poma es leído como precursor de la crítica cultural latinoamericana, junto a otros cronistas indígenas y mestizos como Titu Cusi Yupanqui, el Inca Garcilaso de la Vega o Juan de Santa Cruz Pachacuti. En tiempos de descolonización del saber, su obra es fuente, testimonio y horizonte.

La Nueva crónica y buen gobierno no es solo una crónica más del siglo XVII. Es una intervención política, teológica y estética desde la periferia del imperio. Su autor, Felipe Guamán Poma de Ayala, es una figura paradigmática del sujeto colonial que se reapropia del lenguaje del conquistador para subvertirlo, denunciando los abusos y proponiendo un mundo donde lo indígena no sea destruido, sino valorizado. Su obra, por tanto, debe leerse no solo como una denuncia del pasado, sino como un llamado —aún vigente— a la justicia intercultural.