Memoria, cuerpo y violencia: lectura interdisciplinaria de “Balún Canán” (1957) de Rosario Castellanos

Memoria, cuerpo y violencia: lectura interdisciplinaria de “Balún Canán” (1957) de Rosario Castellanos

Balún Canán (1957) de Rosario Castellanos constituye una obra central en la narrativa mexicana del siglo XX, al abordar la interacción entre los grupos indígenas y la élite terrateniente en Chiapas, a través de la perspectiva de la joven protagonista, Licha, quien observa y experimenta la desigualdad, la opresión y la memoria histórica de su comunidad. La novela explora cómo la memoria, la violencia y la subjetividad femenina se entrelazan en el cuerpo y el lenguaje, configurando identidad, resistencia y performatividad social.

Castellanos emplea una estructura narrativa no lineal, alternando entre recuerdos infantiles, eventos históricos y observaciones de la violencia social. El tiempo en Balún Canán es simultáneo, reflejando la manera en que la memoria histórica se inscribe en la conciencia individual y colectiva:

“Recuerdo las tardes en que los hombres regresaban de la milpa, cansados, con la tierra adherida a sus pies, y cómo los indígenas eran observados con desdén; sentía que la injusticia era antigua, que la historia se repetía día tras día” (Castellanos, 1957, p. 42).

Esta temporalidad fragmentada permite que la memoria se convierta en vehículo de conocimiento, resistencia y experiencia estética, en consonancia con Barthes (1970, 1973, 1987), quien describe el texto literario como generador de sensaciones que exceden la linealidad narrativa. El lector no solo sigue un relato, sino que participa de la temporalidad múltiple, experimentando la persistencia de la violencia y la memoria como fenómeno sensorial y emocional.

El uso de la memoria fragmentada también evidencia cómo la historia oficial invisibiliza experiencias de marginación y opresión; Castellanos hace de la memoria infantil de Licha un instrumento de denuncia social y de visibilización de las comunidades indígenas, articulando la narrativa como archivo performativo de resistencia histórica.

El cuerpo femenino es central en Balún Canán, tanto como medio de percepción de la violencia como vehículo de performatividad y resistencia. Licha observa los cuerpos de su familia, de los indígenas y de la élite, y a través de estas observaciones articula la memoria y la conciencia social: “Mi cuerpo se contraía ante la injusticia, cada gesto parecía marcar mi indignación, y sentía que en mi piel se inscribían siglos de opresión y silencio” (Castellanos, 1957, p. 76).

Según Judith Butler (2016, 2019), el cuerpo se constituye mediante la repetición de actos performativos. En la obra de Castellanos, cada gesto, mirada o reacción de Licha reproduce y subvierte las normas de género, clase y etnia, evidenciando que el cuerpo femenino funciona como un archivo viviente de memoria y resistencia. La performatividad de Licha se entrelaza con su percepción del mundo: aunque joven y aparentemente vulnerable, su cuerpo interpreta y registra la violencia social, mostrando cómo la subjetividad femenina puede ser un acto de denuncia y conciencia.

Jean-Luc Nancy (2016, 2017) enfatiza la relacionalidad del cuerpo: el cuerpo femenino de Licha no existe de manera aislada, sino en constante interacción con otros cuerpos, vivos y muertos, dominantes y oprimidos. La corporalidad en Castellanos se convierte en espacio donde se experimentan las jerarquías, los privilegios y las resistencias, integrando la memoria individual con la memoria colectiva del pueblo.

La novela despliega arquetipos colectivos que reflejan la sombra histórica y social de Chiapas. Los personajes indígenas, la élite terrateniente y la familia de Licha encarnan fuerzas simbólicas que representan violencia, opresión, resistencia y memoria: “El viejo maya me habló de los días en que el pueblo se levantaba contra los patrones; sus ojos mostraban la resistencia de generaciones y la cicatriz de la humillación” (Castellanos, 1957, p. 101).

Desde la perspectiva de Jung (2008), estos personajes funcionan como arquetipos que permiten integrar la sombra colectiva: los traumas históricos se manifiestan en la memoria de los cuerpos y de la comunidad, y la repetición de rituales, relatos y gestos asegura que la memoria persista y se transmita. La novela permite leer la historia de Chiapas como un proceso de integración de sombras históricas, donde la memoria infantil y la memoria colectiva se intersectan para generar conciencia y transformación.

En paralelo con La amortajada de Bombal y Los recuerdos del porvenir de Garro, Castellanos muestra cómo la memoria —ya sea individual, familiar o colectiva— funciona como catalizador de resistencia y performatividad, evidenciando la interrelación entre trauma, historia y subjetividad.

El lenguaje en Balún Canán es poético, sensorial y crítico. Barthes (1987) sostiene que el texto literario genera experiencias que trascienden la semántica. Castellanos describe paisajes, cuerpos y rituales indígenas de manera que el lector percibe directamente la memoria histórica y la violencia social: “El aroma del cacao recién molido, el canto de los pájaros en la mañana, y el rumor de los ríos se mezclaban con los gritos de los hombres oprimidos, creando un canto que contaba la historia de siglos” (Castellanos, 1957, p. 147).

Según Walter Mignolo (2007, 2010), este tipo de narrativa constituye una epistemología periférica que cuestiona la historia oficial y da voz a los marginados. La novela rescata experiencias históricamente silenciadas, evidenciando cómo la literatura puede actuar como acto de descolonialidad, visibilizando y resignificando la memoria de los pueblos indígenas. El lenguaje de Castellanos transforma lo sensorial en política, y la memoria individual y colectiva en resistencia.

Un aspecto central de la novela es cómo el cuerpo y la memoria femenina interactúan con la violencia estructural. Licha percibe, internaliza y responde a la desigualdad y la opresión, convirtiendo su cuerpo en un medio de conocimiento y resistencia: “Sentía el peso de la injusticia en mis hombros, y mis manos, pequeñas, querían sostener el mundo de los otros; comprendí que el cuerpo guarda la memoria y la historia” (Castellanos, 1957, p. 163).

Aquí, Castellanos articula de manera compleja los conceptos de performatividad, corporalidad y memoria: el cuerpo no es pasivo, sino activo en la transmisión de memoria histórica y cultural, permitiendo que la narrativa cumpla una función ética y política.

Balún Canán de Rosario Castellanos constituye un análisis profundo de memoria, cuerpo femenino, violencia histórica y subjetividad colectiva. La novela permite aplicar los marcos teóricos de Barthes, Butler, Nancy, Jung y Mignolo, mostrando cómo el cuerpo, el lenguaje y la memoria funcionan como vehículos de performatividad, resistencia y descolonialidad literaria. Castellanos transforma la violencia y la opresión en experiencias activas de conciencia y memoria social, consolidando la obra como un texto central para entender la interacción entre subjetividad femenina, historia y resistencia cultural en la narrativa latinoamericana.

 

Referencias

Barthes, R. (1970). S/Z. París: Éditions du Seuil.

Barthes, R. (1974). El placer del texto. Buenos Aires/México: Siglo XXI Editores. 

Barthes, R. (2005). La preparación de la novela. Buenos Aires/México: Siglo XXI Editores.

Butler, J. (2016). Cuerpos que importan. Buenos Aires: Paidós.

Butler, J. (2007). El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona: Paidós.

Castellanos, R. (1957). Balún Canán. México: Fondo de Cultura Económica.

Jung, C. G. (2008). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.

Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina: la herida colonial y la opción decolonial. Barcelona: Gedisa.

Mignolo, W. (2010). Desobediencia epistémica. Buenos Aires: Ediciones del Signo.

Nancy, J.-L. (2003). Corpus. Madrid: Arena Libros.

Nancy, J.-L. (2006). El intruso. Buenos Aires: Amorrortu.