Sobre la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, por Bernal Díaz del Castillo

Sobre la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, por Bernal Díaz del Castillo
Bernal Díaz del Castillo, 1877-1882

La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, escrita por Bernal Díaz del Castillo y publicada póstumamente en 1632, es uno de los testimonios más importantes sobre la conquista de México. Redactada desde la perspectiva de un soldado raso que participó directamente en las expediciones de Hernán Cortés, esta crónica se presenta como una respuesta crítica y matizada frente a los relatos oficiales y heroizantes del proceso de colonización. En un contexto donde la conquista era narrada desde las altas esferas del poder imperial o eclesiástico, la voz de Bernal ofrece una visión alternativa, centrada en la experiencia colectiva de los soldados, en la dureza de las campañas y en los matices de un encuentro brutal entre dos mundos.

Bernal Díaz del Castillo (1495-1584) nacido en Medina del Campo hacia 1495, viajó a América en su juventud y participó en múltiples campañas en Centroamérica antes de unirse a la expedición de Cortés. Participó activamente en la expedición de Hernán Cortés desde 1519 hasta la caída de Tenochtitlan en 1521. Su Historia verdadera fue redactada décadas después, en un momento en que la versión oficial de la conquista —promovida por historiadores como Francisco López de Gómara, secretario de Cortés— había cobrado amplia difusión. Díaz del Castillo busca así ofrecer un contrapunto desde la experiencia vivida en primera persona, con la intención de hacer justicia a sus compañeros y rectificar lo que considera omisiones o exageraciones en otros textos (Díaz del Castillo, 1632/2021). Este gesto responde a un proceso de construcción histórica en el que el testimonio directo se convierte en un instrumento de legitimación y memoria colectiva. El relato se inscribe en la tradición de las crónicas de Indias, que combinaban elementos de crónica, historia, y literatura, pero se distingue por su tono personal, sincero y crítico.

La obra combina un lenguaje directo, coloquial y vivaz con una estructura narrativa extensa que abarca desde los preparativos de la expedición hasta la caída de Tenochtitlan. Su estilo destaca por su riqueza en detalles, anécdotas, diálogos, descripciones del paisaje y costumbres indígenas, y reflexiones personales. Esto convierte al texto en una fuente clave no solo para la historiografía, sino también para la literatura y la antropología. La narración oscila entre la exaltación del valor militar y la crítica hacia los abusos de poder, mostrando tanto momentos de gloria como escenas de violencia y sufrimiento. Díaz no idealiza la conquista, pero tampoco la condena del todo: su visión es ambigua, humana, tensa, y representa bien la mentalidad del conquistador común, mezcla de fe, codicia, temor y asombro.

A diferencia de Cortés o Gómara, Díaz del Castillo escribe desde una posición liminal: no es ni el líder político ni el cronista oficial. Esto le permite ofrecer una mirada alternativa que, aunque sigue justificando la empresa conquistadora bajo el signo de la evangelización y la obediencia al rey, deja ver las contradicciones internas del proceso: las traiciones, las disputas entre los españoles, el sufrimiento de los pueblos indígenas y las ambigüedades morales. Asimismo, la Historia verdadera se convierte en un texto puente entre dos mundos: el medieval que aún late en su religiosidad y visión providencialista, y el moderno que se asoma en su voluntad de memoria individual, crítica a la autoridad y apelación al juicio de la posteridad.

Desde el punto de vista historiográfico, la Historia verdadera es una fuente de primer orden para entender los acontecimientos de la conquista desde la perspectiva de un testigo ocular. Aunque escrita con décadas de distancia, su riqueza narrativa y su atención al detalle han sido valoradas por generaciones de historiadores. Desde la literatura, el texto se inscribe dentro del género de las crónicas de Indias, pero se distingue por su tono personal, su construcción de escenas dramáticas y su uso de recursos narrativos que lo emparentan con la novela. Algunos autores han visto en Díaz del Castillo una figura premoderna del autor-autobiográfico, preocupado no solo por relatar hechos sino por construir una imagen de sí mismo y de su generación.

En La conquista de América: el problema del otro (1982), Tzvetan Todorov plantea la idea del encuentro entre dos mundos desde la perspectiva de la alteridad y el colonialismo. En ese sentido, el texto de Bernal Díaz se inscribe en un relato que no solo describe hechos, sino que también reproduce y tensiona las visiones europeas sobre los indígenas. La Historia verdadera muestra tanto la admiración como la violencia hacia el “otro”, lo que permite analizar el proceso de construcción cultural y simbólica que acompañó la conquista.

Miguel León-Portilla (1992), por su parte, ha destacado la importancia de las voces indígenas en la reconstrucción del pasado colonial, subrayando la necesidad de dialogar con las crónicas españolas para comprender el mestizaje cultural. En este sentido, la Historia verdadera se complementa con otros testimonios, y su lectura crítica permite identificar los límites y las representaciones dominantes que los conquistadores imprimieron en la memoria histórica.

La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo es una obra imprescindible para entender la complejidad del encuentro entre Europa y América. Más allá de ser un mero relato de batallas, es un documento testimonial que visibiliza las voces de los conquistadores “anónimos” y pone en cuestión las versiones oficiales que buscaban glorificar a los líderes y silenciar otras experiencias. Su valor histórico, literario y crítico la convierte en un texto fundamental para la historiografía y la reflexión sobre la memoria colonial, al mismo tiempo que su lectura actualizada, en diálogo con autores como Todorov y León-Portilla, enriquece la comprensión de un proceso que marcó profundamente la historia global.