Voz, cuerpo y memoria en Ángela Figuera: un análisis interdisciplinario de “El grito inútil” y “Rebelión” (1952)

Voz, cuerpo y memoria en Ángela Figuera: un análisis interdisciplinario de “El grito inútil” y “Rebelión” (1952)

Ángela Figuera Aymerich (1902–1984) se consolida como una de las voces más significativas de la poesía social española del siglo XX, articulando un discurso poético que integra memoria histórica, corporalidad, subjetividad femenina y conciencia social. Sus poemas El grito inútil y Rebelión (1952) no solo denuncian la injusticia y la opresión de su tiempo, sino que transforman la experiencia del dolor y del silencio histórico en actos de resistencia simbólica y performatividad ética.

El grito inútil articula una temporalidad fragmentada, donde el presente del sujeto poético se superpone con la memoria colectiva de injusticias históricas: “Grito y nadie escucha, y el eco de mi voz se pierde entre los muros de injusticia; la memoria de los olvidados se adhiere a mi garganta” (Figuera, 1952, p. 5).

La temporalidad no lineal de Figuera, genera un efecto de simultaneidad entre el presente de la denuncia y el pasado de la opresión, creando un espacio donde la memoria se activa y se materializa en el cuerpo y la voz del sujeto poético. Según Barthes, la literatura no se limita a transmitir sentido; su función es generar jouissance, un efecto sensorial y emocional que involucra al lector en la experiencia histórica y afectiva del texto. En El grito inútil, la memoria se convierte en archivo performativo que permite la activación de la conciencia ética y social.

El poema funciona como un archivo ético de la injusticia. La repetición de imágenes de sufrimiento y protesta establece un ritmo arquetípico que integra la memoria histórica de los marginados, en consonancia con los conceptos de arquetipo y sombra colectiva de Jung. El grito poético, aunque aparentemente “inútil”, opera como acto de visibilización y resistencia frente a la opresión silenciosa.

En Rebelión, Figuera centra la atención en la subjetividad corporal y performativa del sujeto poético, articulando la protesta mediante el cuerpo y la voz como instrumentos de resistencia simbólica: “Levanto mis manos, mi cuerpo se niega a la sumisión; cada gesto es protesta y memoria de siglos de silencios impuestos” (Figuera, 1952, p. 14).

Según Judith Butler, el cuerpo se constituye a través de actos performativos que pueden subvertir normas sociales. En Rebelión, cada gesto, palabra y suspiro de la voz poética constituye un acto performativo que desafía estructuras de poder patriarcales y sociales. El cuerpo no es pasivo; se convierte en vehículo de memoria, denuncia y agencia, articulando subjetividad individual y colectiva.

Jean-Luc Nancy, sugiere que el cuerpo es relacional y siempre expuesto al mundo. En Figuera, el cuerpo poético no existe aislado: dialoga con cuerpos marginados, con la historia y con el espacio social, generando un campo ético de interacción donde se inscriben dolor, protesta y memoria. La corporalidad funciona así como archivo histórico y político, y la voz poética articula la memoria en acción performativa.

Ambos poemas despliegan arquetipos que representan la sombra histórica de la injusticia social y la resistencia colectiva: “Somos la voz de los que no tuvieron voz; somos el pulso de los cuerpos que la historia quiso silenciar” (Figuera, 1952, p. 17).

Desde la perspectiva de Jung, los arquetipos permiten integrar la memoria individual y colectiva en la narrativa simbólica, reconociendo y resignificando el trauma histórico. La repetición de gestos, palabras y metáforas establece un ritmo arquetípico de resistencia, donde el dolor y la opresión se transforman en conciencia, acción y memoria colectiva.

El sujeto poético se constituye así como vocero de la sombra histórica, encarnando las memorias de quienes han sido silenciados y transformando la opresión histórica en un acto de visibilidad y resistencia simbólica.

Figuera utiliza un lenguaje intensamente sensorial y simbólico, capaz de producir efectos emocionales y corporales en el lector. Según Barthes, la literatura excede la transmisión de significado y busca generar una experiencia sensorial y afectiva. En los poemas, el grito y la rebelión se experimentan no solo en el nivel conceptual, sino en el corporal y sensorial, haciendo tangible la memoria histórica y la protesta: “El suelo tiembla bajo mis pies, el aire arde en mi garganta; mi voz se hace sombra y llama, memoria y protesta” (Figuera, 1952, p. 19).

Desde la perspectiva de Mignolo, la escritura desde lo marginal constituye un acto de descolonialidad simbólica, cuestionando epistemologías dominantes y visibilizando experiencias históricamente silenciadas. Figuera convierte el lenguaje poético en instrumento de resignificación histórica y resistencia simbólica, articulando memoria, cuerpo y agencia en un espacio ético y político.

La interacción entre cuerpo, memoria y protesta es central en la obra de Figuera. Los poemas muestran cómo la subjetividad femenina y social se construye mediante la performatividad poética: “Mi cuerpo no olvida; mi voz recuerda; mi alma grita por todos los que callaron y los que callarán” (Figuera, 1952, p. 21).

Los poemas articulan un espacio donde la memoria se inscribe en la corporalidad y en la voz poética, funcionando como archivo de resistencia y performatividad, en el que lo individual y lo colectivo se integran para producir un acto ético, estético y político.

Situando a Figuera junto a Bombal, Garro, Castellanos y Conde, se observa un patrón en la construcción de memoria, cuerpo y subjetividad femenina/colectiva: Bombal (La amortajada): introspección sobre el cuerpo y la muerte como memoria individual y crítica social. Garro (Los recuerdos del porvenir): memoria colectiva y performatividad social, integrando cuerpo y arquetipos históricos. Castellanos (Balún Canán): memoria colectiva de la opresión social, corporalidad y resistencia histórica. Conde (Súplica final de la mujer): memoria femenina, cuerpo y performatividad frente a la opresión patriarcal. Figuera (El grito inútil y Rebelión): memoria social, voz y cuerpo como instrumentos de protesta, resistencia simbólica y visibilización histórica.

Estos textos muestran cómo la literatura construye espacios de performatividad y agencia, donde el cuerpo y la memoria se articulan para desafiar estructuras de poder y resignificar experiencias históricamente silenciadas.

Ángela Figuera, mediante El grito inútil y Rebelión, crea un espacio literario en el que cuerpo, memoria, voz y performatividad se entrelazan para producir resistencia simbólica, visibilización y resignificación histórica. Desde los marcos teóricos de Barthes, Butler, Nancy, Jung y Mignolo, se observa cómo los poemas constituyen actos de memoria activa, performatividad ética y descolonialidad simbólica.

Figuera transforma la protesta y el sufrimiento en experiencia poética, consolidando su obra como ejemplo de poesía comprometida y performativa, capaz de articular lo individual y lo colectivo, lo corporal y lo simbólico, lo ético y lo político. Su poesía constituye un archivo vivo de memoria histórica y resistencia social, que dialoga con las experiencias de otras escritoras que hemos analizado, consolidando la literatura como vehículo de agencia y transformación.

 

Referencias

Barthes, R. (1970). S/Z. París: Éditions du Seuil.

Barthes, R. (1974). El placer del texto. Buenos Aires/México: Siglo XXI Editores. 

Barthes, R. (2005). La preparación de la novela. Buenos Aires/México: Siglo XXI Editores.

Butler, J. (2016). Cuerpos que importan. Buenos Aires: Paidós.

Butler, J. (2007). El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona: Paidós.

Figuera Aymerich, Á. (1952). El grito inútil. Alicante: Colección Ifach.

Jung, C. G. (2008). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.

Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina: la herida colonial y la opción decolonial. Barcelona: Gedisa.

Mignolo, W. (2010). Desobediencia epistémica. Buenos Aires: Ediciones del Signo.

Nancy, J.-L. (2003). Corpus. Madrid: Arena Libros.

Nancy, J.-L. (2006). El intruso. Buenos Aires: Amorrortu.