Entre el cuerpo, la memoria y la ausencia: lectura interdisciplinaria de “La amortajada” (1938) de María Luisa Bombal

Entre el cuerpo, la memoria y la ausencia: lectura interdisciplinaria de “La amortajada” (1938) de María Luisa Bombal

La amortajada (1938) de María Luisa Bombal constituye un hito de la narrativa latinoamericana moderna, al articular la experiencia femenina, la memoria y la conciencia desde la perspectiva de una mujer muerta que recorre su propio funeral. La novela despliega una temporalidad fragmentada y un lenguaje sensorial que transforma la muerte en un espacio de agencia, performatividad y reflexión sobre la subjetividad.

Desde la primera página, Bombal sitúa al lector dentro de la conciencia de la protagonista fallecida, cuya narración alterna recuerdos, percepciones y emociones: “Recuerdo haber sentido un escalofrío cuando me cubrieron con el sudario; el olor de la cera me acompañaba mientras veía, desde mi cuerpo inmóvil, a la gente pasar” (Bombal, 1938, p. 13).

Este inicio evidencia una temporalidad no lineal, donde pasado, presente y muerte se entrelazan, recordando la concepción barthesiana del texto como experiencia más que como simple comunicación (Barthes, 1970, 1973). El lenguaje no solo describe la experiencia; la produce, generando en el lector sensaciones de inquietud, nostalgia y desplazamiento temporal. La conciencia de la muerte permite a Bombal dislocar el relato, haciendo que el lector participe de la memoria desde la perspectiva del cuerpo ausente, un efecto que Barthes define como jouissance, el goce que excede la estructura narrativa y provoca un impacto sensorial.

Judith Butler (2016, 2019) aporta la noción de performatividad del cuerpo, que en este contexto se articula con la muerte: aunque el cuerpo de la protagonista está inerte, su voz y memoria lo reactivan como agente simbólico. La muerte deja de ser ausencia para convertirse en presencia performativa; el cuerpo muerto se convierte en un espacio de resistencia frente a la invisibilización social de las mujeres. Jean-Luc Nancy (2016, 2017) también destaca la apertura del cuerpo al mundo: Bombal lo expone como mediador entre lo íntimo y lo social, entre lo histórico y lo afectivo. La conciencia de la protagonista, aun desde la ausencia física, articula la memoria como un espacio público y poético, en el que cada objeto y gesto adquiere significación simbólica.

El análisis jungiano permite entender “La amortajada” como un viaje arquetípico de integración y confrontación con la sombra. La protagonista revive episodios de amor, abandono y deseo reprimido, articulando un ritmo simbólico de repetición y retorno que refleja el proceso inconsciente de reconciliación con la propia historia (Jung, 2008): “Pasé frente al espejo de mi alcoba, y vi mi rostro pálido; en él se reflejaban todas mis dudas, mis pasiones calladas, las lágrimas que nadie vio” (Bombal, 1938, p. 45).

Este fragmento evidencia cómo el espacio doméstico —la habitación, el espejo, los objetos— se convierte en símbolo del inconsciente y del conflicto interno, similar a los arquetipos encontrados en los villancicos de Sor Juana (Neumann, 2008). Cada recuerdo evoca emociones reprimidas que el cuerpo, aunque ausente, sigue experimentando. Bombal utiliza la muerte como catalizador para la integración de la sombra, permitiendo una revisión de la vida desde la perspectiva arquetípica de la transformación. La memoria se vuelve, así, un espacio sagrado donde convergen deseo, culpa y realización.

En “La amortajada”, el cuerpo de la protagonista funciona como un vehículo de lenguaje simbólico. A través de la descripción de gestos, vestimentas y sensaciones físicas, Bombal construye un relato donde la interioridad femenina se materializa y comunica: “Mis manos, frías y quietas sobre el sudario, recordaban cada caricia que di y recibí; cada gesto parecía ahora un lenguaje que nadie leería” (Bombal, 1938, p. 62).

El cuerpo muerto se convierte en archivo de experiencias, un espacio donde la identidad femenina se realiza y se subvierte, conforme a la teoría de Butler sobre la repetición performativa de los actos corporales (2016). Aun en la ausencia, el cuerpo produce significado, evidenciando la tensión entre invisibilidad social y agencia simbólica. Nancy (2016) destaca que el cuerpo expuesto es siempre relacional; Bombal lo coloca en diálogo con la comunidad que asiste al funeral, articulando lo íntimo con lo colectivo y revelando la performatividad de la muerte como acto narrativo y político.

El lenguaje de Bombal es poético y sensorial; los olores, los sonidos y las texturas forman un tejido narrativo que trasciende la semántica y provoca una experiencia estética y emocional en el lector (Barthes, 1987). La memoria se convierte en mediadora del tiempo y del cuerpo, mientras que la muerte, paradójicamente, abre un espacio de agencia literaria.

Walter Mignolo (2007, 2010) plantea que las epistemologías periféricas emergen desde márgenes sociales y culturales, cuestionando la narrativa dominante. La protagonista de Bombal, mujer y latinoamericana, se convierte en portavoz de esta marginalidad: su voz, desde la muerte, reconfigura la narrativa y desafía las normas de representación femenina de la época. La novela funciona como un acto de descolonización del lenguaje y de la memoria, haciendo visibles experiencias históricamente silenciadas.

“La amortajada” es una obra que articula de manera magistral cuerpo, memoria, lenguaje y subjetividad femenina, construyendo una conciencia narrativa desde la muerte. Bombal despliega un espacio literario fragmentado, sensorial y performativo que permite analizar la novela desde los marcos teóricos de Barthes, Butler, Nancy, Jung y Mignolo. La muerte no representa ausencia sino presencia activa, memoria y agencia. El cuerpo muerto se convierte en vehículo de performatividad, el lenguaje en un acto de resistencia y la memoria en un espacio de integración y reescritura de la experiencia femenina. Así, Bombal ofrece una lectura que trasciende la temporalidad y la historia oficial, consolidando a “La amortajada” como una obra central de la narrativa latinoamericana moderna y un texto clave para la exploración de la subjetividad, la performatividad y la descolonialidad literaria.

 

Referencias

Barthes, R. (1970). S/Z. Paris: Éditions du Seuil.

Barthes, R. (1974). El placer del texto. Buenos Aires/Madrid: Siglo XXI Editores.

Barthes, R. (2005). La preparación de la novela: Notas de cursos y seminarios en el Collège de France, 1978-1979 y 1979-1980. México: Siglo XXI.

Bombal, M. L. (1938). La amortajada. Buenos Aires: Sur.

Butler, J. (2016). Cuerpos que importan. Buenos Aires: Paidós.

Butler, J. (2019). Teoría queer. Madrid: Akal.

Jung, C. G. (2008). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.

Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina. Buenos Aires: Siglo XXI.

Mignolo, W. (2010). Desobediencia epistémica. Buenos Aires: Ediciones del Signo.

Nancy, J.-L. (2006). El intruso. Amorrortu Editores.