La voz y el cuerpo femenino en Gloria Fuertes (1917-1998). Un análisis de los poemas: “Porque soy mujer” y “Los hombres no supieron” (1995)
Gloria Fuertes (1917–1998) se destaca en la literatura española del siglo XX por su capacidad para articular la experiencia femenina, la memoria histórica y la crítica social mediante un lenguaje directo, lúdico y a la vez profundamente reflexivo. Sus poemas Porque soy mujer y Los hombres no supieron (1995) constituyen ejemplos paradigmáticos de cómo la poesía puede transformar la experiencia del cuerpo y la subjetividad femenina en acto de resistencia simbólica, articulando memoria, performatividad y denuncia de las estructuras patriarcales.
En Porque soy mujer, la voz poética articula un archivo de memoria individual y colectiva, en el que se evidencian las experiencias históricas de la opresión patriarcal y las limitaciones sociales impuestas a las mujeres: “Porque soy mujer, me han negado caminos, me han silenciado, y aún así mi voz persiste en el eco de quienes no pudieron hablar” (Fuertes, 1995, p. 12).
La temporalidad del poema es simultánea: el presente de la denuncia se entrelaza con el pasado de la opresión y con la memoria colectiva femenina. Según Barthes, el texto literario excede la narrativa lineal y provoca un jouissance que involucra al lector de manera sensorial y emocional. En Fuertes, la memoria no se limita a la evocación histórica; se convierte en experiencia vivida, activa y performativa, que integra cuerpo, voz y espacio social.
El poema funciona como archivo ético y político, en el que la memoria femenina se transforma en acto de visibilización y resistencia simbólica. La repetición de imágenes de opresión, denuncia y resiliencia establece un ritmo arquetípico que integra lo individual y lo colectivo, resonando con los conceptos de arquetipo y sombra histórica de Jung.
Los hombres no supieron centra la atención en la experiencia corporal de la mujer y la protesta contra la ignorancia y el machismo, articulando la resistencia mediante gestos y palabras performativas: “Los hombres no supieron valorar mis pasos, mis palabras, mi mirada; y mi cuerpo se alza, testigo y memoria de siglos de silencios” (Fuertes, 1995, p. 14).
De acuerdo con Judith Butler, el cuerpo se constituye mediante actos performativos que pueden desafiar y subvertir normas sociales. En este poema, cada gesto y cada palabra de la voz poética funcionan como acto performativo de resistencia simbólica, donde la corporalidad femenina se transforma en archivo de memoria, protesta y agencia.
Nancy, enfatiza que el cuerpo es relacional y siempre en interacción con otros cuerpos y con el mundo. En Fuertes, el cuerpo poético dialoga con cuerpos marginados y con la historia, convirtiéndose en mediador entre experiencia individual y colectiva, y transformando la voz femenina en un instrumento de resistencia ética y política.
Ambos poemas despliegan arquetipos que representan la sombra histórica y social de la opresión femenina: “Mi voz encarna la memoria de todas las que callaron, mi cuerpo retiene la fuerza de quienes resistieron y aún resisten” (Fuertes, 1995, p. 18).
Según Jung, los arquetipos permiten integrar lo individual y lo colectivo, que pueden dar forma simbólica al trauma y a la memoria histórica. La repetición de gestos, imágenes y metáforas crea un ritmo arquetípico de resistencia, donde la experiencia femenina se resignifica y se transforma en acto ético y performativo.
La voz poética se convierte así en vocera de la memoria histórica femenina, activando la conciencia de injusticias pasadas y presentes, y resignificando la experiencia de opresión como acto de resistencia y visibilización simbólica.
Fuertes utiliza un lenguaje directo, sensorial y simbólico, capaz de generar efectos corporales y afectivos en el lector. Retomando a Barthes, el texto literario excede el sentido literal y produce efectos de goce que involucran la percepción corporal y emocional. “Mi voz se levanta sobre el silencio; mis pasos recorren los ecos de quienes no pudieron hablar; mi cuerpo se hace puente entre memoria y protesta” (Fuertes, 1995, p. 20).
Desde la perspectiva de Mignolo, la escritura desde la periferia o desde lo marginado constituye un acto de descolonialidad simbólica: visibiliza lo silenciado, cuestiona estructuras de poder y resignifica la experiencia histórica. En Fuertes, el lenguaje poético articula memoria, corporalidad y protesta, transformando la experiencia femenina en acto político y ético, capaz de desafiar estructuras patriarcales y sociales.
Los poemas de Fuertes muestran cómo voz, cuerpo y memoria se articulan para generar resistencia simbólica y performatividad: “Que mi voz se haga eco, que mi cuerpo sea testigo; que la memoria de todas nosotras se transforme en acto de resistencia y justicia” (Fuertes, 1995, p. 22).
La memoria se inscribe en la voz y en la corporalidad, funcionando como archivo performativo que integra lo individual y lo colectivo, y produciendo un efecto ético y político en el lector. La poesía se convierte en instrumento de visibilización histórica, resignificación simbólica y acción performativa.
Al comparar a Fuertes con Bombal, Garro, Castellanos, Conde y Figuera, se observan patrones en la construcción de memoria, cuerpo y subjetividad femenina: Bombal (La amortajada): introspección sobre la muerte y la corporalidad como memoria individual. Garro (Los recuerdos del porvenir): memoria colectiva y performatividad histórica, cuerpo social y arquetipos. Castellanos (Balún Canán): memoria colectiva de opresión, corporalidad y resistencia social. Conde (Súplica final de la mujer): memoria femenina, cuerpo y performatividad frente a la opresión patriarcal. Figuera (El grito inútil y Rebelión): memoria social y colectiva, voz y cuerpo como instrumentos de protesta. Fuertes (Porque soy mujer y Los hombres no supieron): memoria histórica femenina, voz y corporalidad como archivo performativo de resistencia, agencia y descolonialidad simbólica. Estos textos muestran cómo la literatura femenina construye espacios de performatividad, memoria y resistencia, donde el cuerpo y la voz son vehículos de agencia, resignificación histórica y visibilización simbólica.
Gloria Fuertes, mediante Porque soy mujer y Los hombres no supieron, articula un discurso poético de memoria, cuerpo y performatividad, transformando la experiencia femenina en acto de resistencia simbólica y ética. Desde los marcos teóricos de Barthes, Butler, Nancy, Jung y Mignolo, se observa cómo la voz y el cuerpo poéticos se convierten en vehículos de resistencia, visibilización y descolonialidad simbólica, integrando memoria individual y colectiva.
La poesía de Fuertes demuestra cómo el lenguaje, la corporalidad y la memoria histórica pueden constituir un archivo vivo de resistencia, capaz de resignificar la experiencia femenina, visibilizar lo silenciado y generar conciencia ética y social. Su obra se consolida como ejemplo de poesía comprometida y performativa, en diálogo con otras escritoras de memoria y resistencia, reafirmando la potencia de la literatura como espacio de agencia y transformación.
Referencias
Barthes, R. (1970). S/Z. París: Éditions du Seuil.
Barthes, R. (1974). El placer del texto. Buenos Aires/México: Siglo XXI Editores.
Barthes, R. (2005). La preparación de la novela. Buenos Aires/México: Siglo XXI Editores.
Butler, J. (2016). Cuerpos que importan. Buenos Aires: Paidós.
Butler, J. (2007). El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona: Paidós.
Fuertes, G. (1995). Porque soy mujer; Los hombres no supieron. Espasa-Calpe.
Jung, C. G. (2008). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.
Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina: la herida colonial y la opción decolonial. Barcelona: Gedisa.
Mignolo, W. (2010). Desobediencia epistémica. Buenos Aires: Ediciones del Signo.
Nancy, J.-L. (2003). Corpus. Madrid: Arena Libros.
Nancy, J.-L. (2006). El intruso. Buenos Aires: Amorrortu.